Utilizando la famosa frase acuñada por un afamado torero el partido de los nuestros frente al Granada C.F se resume en dos palabras: im-presionante.
No solo ese símil taurino nos es hábil para ilustrar esta crónica, valor, coraje, casta, valentía, son los adjetivos que califican la actitud del equipo durante el partido de hoy.
Los antecedentes no eran halagueños. Durante el torneo de Navidad el Granada pasó como una apisonadora sobre nosotros. Quizás a la postre ese resultado ha jugado, en el día de hoy, a nuestro favor para alcanzar una concentración, principalmente defensiva, digna de mención.
De salida Alberto disponía un siete titular conformado por Carlos en portería, con Alberto y Antoñín en defensa, dejando el timón a Moisés, abiertos en banda Alvaro y Antonio Manuel y la punta de ataque para Javier.
Salimos como un cohete y en el minuto tres tuvimos una triple oportunidad que no acabó en gol por verdadero infortunio o por merito del gran cancerbero granadino. En el minuto siguiente un pase de la muerte de Antonio Manuel no era aprovechado por Javier por milímetros.
Lastima de esas ocasiones malogradas. El Granada con dos delanteros totalmente abiertos no demostraba la fortaleza y el dominio que presuponíamos. A pesar de lo cual seguía siendo un equipo temido con jugadores de gran calidad y fuerza física. No obstante el equipo no se ha amedrentado en ningún momento y en todos los balones divididos han realizado un denonado esfuerzo para salir victoriosos, lo que han logrado durante la primera mitad.
Lógicamente no se podía mantener ese rítmo vertiginoso. A pesar de lo cual las dos siguientes oportunidades se deben anontar en nuestro haber por mor de una falta botada por Bolivar que finalizó con el disparo de Alvaro y la nueva parada del cancerbero visitante. Alvaro era el protagonista, igualmente, de la siguiente jugada, donde en buena posición para el disparo el rápido interior prefirió hacer jugada. En el trece la primera oportunidad del Granada merced a un lanzamiento de golpe franco abortada por Carlos. Se empezaba a mover el banquillo Javier dejaba su lugar a Francis y, posteriormente, Manuel hacía lo propio con Moisés exhausto en un batalla en la medular. Antoñín adelantaba su posición al centro, ocupando Manu posiciones defensivas y Bolivar pasaba a ser la referencia en ataque.
El partido se equilibraba pero no concedíamos ocasiones al Granada, quién sólo inquietaba la portería de los nuestros mediante disparos lejanos, todos ellos detenidos con suma solvencia por Carlos. Javier regresaba al terreno de juego por Alvaro, pasando Antonio Manuel a la derecha.
Uno de los axiomas del fútbol pasa por la defensa, hoy todos ellos han estado excelsos. Los cambios nos daban oxígeno para los últimos siete minutos. Inaugurados con un libre directo de Antonio Manuel sin consecuencias. Corría el veinticuatro cuando Antonín se sacaba un zapatazo despejado magistralmente por el portero visitante. Alberto dejaba su lugar a Moisés en el veintincinco. Jairo ocupaba el lugar de Antonio Manuel. En el veintiocho Francis habilitaba un buen balón a Javier quién sacó un gran disparo que mereció una mejor parada del portero visitante. Pepelu sustituía a Manu.
Llegábamos al descanso habiendo metido el miedo en el cuerpo al Granada. Merecíamos sin duda ir venciendo pero la suerte nos había sido esquiva y el tiempo corría en nuestra contra sin duda por nuestro menor físico.
Alberto dispónía en la segunda parte un equipo titular compuesto por Carlos en portería, con Antoñín y Pepelu en defensa, Moisés en el centro, dejando, nuevamente, las bandas a Alvaro y Antonio Manuel y Javier en ataque. El Granada cambió de sistema, ya no jugaba con los delanteros abiertos en banda. En el primer minuto pudo cambiar el signo del partido un desajuste en la presión generaba superioridad en banda y el delantero granadino, con todo a su favor, lanzó al limbo y nos permitía respirar.
Esta segunda mitad la suerte, esquiva en la primera mitad, nos acompañó en momentos puntuales. Seguíamos con nuestras señas. Tesón, concentración, sacrificio y buen hacer defensivo colectivo. Lógicamente el Granada se vino arriba y, conforme iba pasando el tiempo, el cansancio hacía mayor efecto en los nuestros. Sin embargo conforme ese tiempo pasaba la sorpresa estaba más cerca.
Para mitigar el cansancio y el dominio granadino Lasarte manejaba, con suma maestria, todo hay que decirlo, sus elementos. Pepelu dejaba su lugar en el siete a Alberto. Francis hacía lo propio en el doce con Javier y Manu con Moisés. En el dieciséis, con un doble susto en el cuerpo, debido a un lanzamiento al palo de Granada y una gran parada de Carlos, saltábamos la banca. Una buena jugada iniciada por Manu, pasando por Francis, era culminada en un tuya mía entre Alvaro y Antonio Manuel quién, con pasmosa tranquilidad, finalizaba con un gran disparo cruzado para anotar el primero y a la postre el gol de la victoria. Antonio sustituía a Carlos.
El Granada demostró entereza y calidad se vino a nuestro campo para igualar el partido. Pudo hacerlo pero se encontró con un equipo con mayúsculas. En el veinte Antonín dejaba su lugar a Moisés y Antonio Manuel era sustituído por Javier. Había que tomar aire para el esfuerzo final. El tiempo pasaba lentamente. La defensa abortaba todos los intentos del rival, pero no cogíamos una contra que ampliara nuestra exigua renta de cara a una eliminatoria a doble partido, pero que a nosotros nos estaba sabiendo a gloria en esos insantes. De cara a los últimos cuatro minutos Antonio Manuel sustitutía a Francis y Antoñín a Alvaro.
El arbitro pitaba el final y se consumaba la sorpresa. Todos los mirábamos atónitos ante la demostración del equipo. Lógicamente un buen equipo, lo es aún mejor con una sabia dirección. Nuestro amigo Alberto hoy ha demostrado saber bajar de los altares de la división de honor a la categoría alevín, - lo ha hecho a lo largo de toda la temporada, pero hoy en especial - y en perfecta simbiosis y comunión con los doce gladiadores.
Lógicamente sería injusto olvidarnos del padre de la criatura, Pepe ha sabido aglutinar en torno a un equipo a los doce mejores tanto futbolística como personalmente son de diez. También hemos de agradecer el trabajo de Arnedo y la colaboración y el cariño de Pedrito.
El próximo veintitrés de mayo a las once horas y treinta minutos en el Miguel Prieto la solución. En todo caso que nos quiten lo bailado, a todos enhorabuena.
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