Temprano la caravana de la Fundación Alevín, compitiendo en esta ocasión como Real Jaén, se desplazaba a la mancomunidad de municipios del Valle del Zalabi. Coquetas instalaciones las que podíamos admirar a nuestra llegada. El vestuario se asentaba en una de las cuevas que rodeaban el campo donde habitualmente disputa sus encuentros en Ciudad de Granada.
Nuestro debut contra el Pinos Puente. Con quién repetiríamos encuentro en la gran final del torneo. En el primer partido ya se vió la forma de jugar del Pinos Puente, juego directo buscando a su centro delantero. Sin embargo nuestro mejor dominio del balón se hizo patente merced al doblete conseguido por Antonio Manuel. Dos a cero en nuestro primer partido. Antes de nuestro partido el Ciudad de Granada daba buena cuenta del Valle del Zalabi al que goleaba por tres a cero. Antes de nuestro segundo partido el Pinos Puente vencía al Ciudad de Granada por dos goles a cero.
El segundo partido, contra el equipo de la mancomunidad, no tuvo historia, al endosarle un set en quince minutos. La primera victoria en el torneo nos ayudaba a quitarnos parte de la tensión que este tipo de torneos conlleva, el resto lo hacía la fluidez y rapidez en el juego, lo que hizo que pasáramos como un rodillo sobre el rival gracias a los goles de Francis (2), Jairo, Manu, Alvaro y Javier. Los resultados nos seguían acompañando el Pinos Puente empataba a dos con la Mancomunidad y la Mosca vencía al Ciudad de Granada por dos a cero.
Así las cosas llegámos al tercer partido contra la Mosca, equipo de la preferente malagueña, que en teoría se presentaba como el rival a batir. Un empate nos valía para certificar nuestro pase a la gran final. Sin embargo manteníamos nuestro nivel de juego y con más tranquilidad de lo que refleja el marcador final dábamos buena cuenta del equipo de la capital de la Costa del Sol al que vencíamos uno a cero merced al tanto de Antonio Manuel.
Con la clasificación en el bolsillo encarábamos nuestro último partido de la fase previa. No enfrentábamos al Ciudad de Granada que se presentaba, con opciones remotas, de acceso a la finalísima. Sin embargo seguíamos con el buen tono y demostrando que eramos el único equipo que apostaba por la circulación del esférico. Vencíamos dos a cero gracias a los goles de Antonio Manuel y Jesús - componente del Benjamín A - , lo que nos permitía firmar unos números absolutamente inconstestables once goles a favor y ninguno en contra. Doce puntos de doce posibles. Pero de nada nos servía sino vencíamos en la gran final. Partido al que accedíamos en espera de rival que saldría del último partido que enfrentaba a la Mosca y al Pinos Puente.
El equipo granadino supo jugar sus bazas, juego directo y contra, vencía por tres a cero al equipo malagueño y se clasificaba para la final.
Como se suele decir las finales son otra cosa, para empezar para ganarlas hay que jugarlas y, una vez en ellas, puede ocurrir cualquier cosa. Quien no haya visto la final puede pensar que se ha tratado de un partido equilibrado. La realidad es diametralmente opuesta.
Empezamos controlando el partido, acumulando ocasiones. Sin embargo una indecisión en el centro del campo, tuya-mía al final la casa sin barrer y contra del equipo granadino que, en mano a mano contra Carlos, anotaba el primero. Tuvimos la reacción de equipo campeón y maduro. Los nervios no nos atenazaron y Javier anotaba el empate. Culminábamos la remontada por mor del gol de Antonio Manuel, pudimos sentenciar por dos veces el partido. Principalmente la última de ellas fue abortada por una mano estratosférica del cancerbero granadino, quién en saque de puerta, puso el balón a su delantero que aprovechando otro nueva indecisión, en esta ocasión en posiciones defensivas, anotaba el tanto del empate. De la sentencia al equilibrio.
La segunda parte no pudo empezar mejor para nuestras huestes y Antoñín marcaba un gran gol con el que rompíamos el equilibrio. Tuvimos, al menos, tres claras y meridianas ocasiones en manos a manos contra el portero que no supimos culminar para haber matado el partido. Sin embargo la máxima del fútbol es inéquivoca, quién perdona lo acaba pagando. En una jugada aislada mal pitada por el trencilla de turno un saque de banda finalizó con el empate a tres. Ver para creer. Cierto es que tampoco nos descompusimos. Cercamos y asedíamos la portería rival. Antonio Manuel y, principalmente Moisés y Alvaro con la testa, no anotaron por milímetros.
Con el empate a la lotería del punto fatídico. Los pequeños abrazados imitando a sus ídolos. El Pinos puente anotaba su primer lanzamiento que Carlos rozaba. La templaza de Antonio Manuel empataba la suerte. El Pinos Puente marraba su segundo lanzamiento. Manu por partida doble con seguridad y convencimiento nos daba ventaja. El Pinos Puente no cejaba en su empeño y anotaba. La tensión era palpable, el "acojone" evidente, para todos menos para el "ejecutor". Francis con pasmosa tranquilidad lanzaba y el éxtasis en nuestra sufrida aficición. Todos corríamos a felicitar a Francis. Todos, menos María Jesús, alcanzábamos al héroe, lesionada con un tirón, fruto sin duda de los nervios acumulados. Tras unos segundos de felicidad infinita postergábamos, un minuto, nuestra celebración, para animar y consolar a los chavales del Pinos Puente, abatidos por su suerte esquiva en los penaltys.
Montoneras, piscinazos, manteos, júbilo y todo tipo de parabienes acompañaron a los pequeños en la celebración con el título que nos acreditaba como campeones.
Antes de regresar a Jaén comida de hermandad gracias a la gestión de nuestro particular jefe de manutención - Antonio Gallardo - .
Para finalizar dar la enhorabuena a todos los integrantes del equipo. Igualmente vaya por delante el agradecimiento a todos los padres por haber sacado un hueco en estas difíciles fechas estivales. En este sentido, debemos agradecer a Marta y a Carletes el enorme esfuerzo que han tenido que hacer para acompañarnos en el día de hoy. Esperamos y deseamos que pronto se restablezcan tanto Carlos como su padre y su abuela. Un abrazo a todos ellos.