domingo, 16 de mayo de 2010

E.M VILLACARRILLO 2 - FUNDACION REAL JAEN 3: MAL PARTIDO, BUEN RESULTADO

Telefónicamente Antonio Gallardo nos preguntaba, a la finalización del partido, por el resultado del mismo y por el juego de los nuestros. Al ofrecerle la explicación oportuna nos indicaba que, tras un buen partido, siempre suele seguirle uno malo.
Precisamente eso es lo que ocurrío el pasado viernes. Partido espeso de los nuestros. Largo viaje hacia Villacarrilo y principalmente gran calidad en el rival.
De salida Antonio en portería, con Pepelu y Antoñín en posiciones defensivas, Moisés en el timón, con Jairo y Francis abiertos en banda, para dejar a Antonio Manuel en punta de ataque.
Los diez primeros minutos fueron de igualdad absoluta, ningún equipo conseguía imponerse al rival. Sólo se rompía el equilibrio merced a dos disparos de Antonio Manuel. A los doce minutos se movía el banquillo, cambio de bandas, Francis y Jairo dejaban su lugar a Alvaro y Javier. A los trece era Moisés el que dejaba su lugar a Manu y en el catorce era Pepelu el que salía del campo ocupando su lugar Alberto. Precisamente en ese minuto gozábamos de nuestra mejor oportunidad al estrellar Alvaro un balón en el palo.
El aviso por nuestra parte despertó al equipo local que merodeaba nuestras inmediaciones mediante dos disparos lejanos bien abortados por Antonio. En el veinte rompíamos la igualdad en el marcador un buen pase de Antoñín dejaba a Antonio Manuel en franca posición. Bolivar no desaprovechaba la asistencia e inauguraba el marcador. Antoñín dejaba su lugar a Moisés. Precisamente Moises pudo ampliar nuestra renta, al rematar, ligeramente desviado, un saque de esquina botado por los nuestros. Al minuto siguiente, nuevamente Antonio, saliendo con rapidez, anulaba la oportunidad de los locales. Antonio Manuel en el veintitrés dejaba su lugar a Francis.
Javier López pudo, por partida doble, hacer el segundo. En la primera ocasión, nuestro centro delantero no atinó con la portería al no rematar con su pierna derecha. En la segunda ocasión un disparo lejano era atajado por el cancerbero local. De lo que pudo habersido la ampliación de nuestra ventaja al empate del Villacarrillo en el veintiocho por mor de un desajuste defensivo. Antes del final pudimos anotar gracias a una cesión cobrada por el arbitro, pero nuestra ingenuidad hizo posible que la ocasión se marchara al limbo.
En la segunda parte comparecían Carlos en portería, Alberto y Antoñín en defensa, Moisés en el centro, con Pepelu y Antonio Manuel en bandas y Javier en la punta de ataque.
La segunda parte fue auténticamente un correcalles. Esta mitad empezaba con dos indecisiones nuestras, paliadas por un corner ensallado que pudo finalizar en gol. El disparo de Javier era despejado por el portero local. En los tres minutos siguientes, los que van del cuatro al seis, asistiamos a tres paradones de Carlos. Por suerte contamos con dos grandes porteros que, con sus intervenciones, nos mantienen vivos en partidos como el de hoy. Ese correcalles al que me refería hizo que en el minuto ocho Pepelu pudo anotar pero se encontró, con el portero batido, con el buen defensa rival. Pepelu dejaba su sitio a Alvaro. En el nueve Bolivar lanzaba al travesaño una esplendida volea. Con solución de continuidad otro aviso de los locales que disparaban al palo el golpe franco pitado en nuestra contra. Ahora nos tocaba a nosotros y en el doce un corner era rematado por Moisés respondiendo el portero con otra buena parada. Alberto abandonaba el campo para dejar su lugar a Manu.
Esa ida y vuelta se iba a romper a favor del Villacarrillo que en el catorce anotaba por mor de un desajuste en banda izquierda. Pudo ser peor. El gol dejaba tocado a los nuestros y en el dieciséis Carlos, con una gran intervención, evitaba el tercero del equipo local. Como en tantas ocasiones el equipo sacó su casta. El entrenador rival en el descanso sostenía a su afición que un gol nos haría débiles y que "sólo teníamos nombre". Su osadía y desconocimiento era mayúsculo y osado.
Desconocía nuestra capacidad de reacción y esta llegó en cinco minutos. Un balón repelido por el rival llegaba, como maná caído del cielo, a Antonio Manuel quién, nuevamente, con sangre fría y maestría, anotaba e igualaba el marcador. En el veinte Alberto sustituía a Moisés y Jairo hacía lo propio con Francis. Esa reacción se palpaba con mayor seguridad defensiva y rápidas salidas, como la que propició el gol. Jairo abortaba, con un buen balance defensivo, la oportunidad del Villacarrillo, Antoñín abría a banda y Alvaro sacaba un buen centro que, otra vez, Antonio Manuel alojaba en el fondo de las redes locales. Se había consumado la remontada. Tenemos algo más que nombre. Casta y orgullo, aún jugando mal.
El gol dejo tocado a los locales y Alvaro en dos contras pudo ampliar la ventaja pero no se consiguió. Lo dicho lo mejor el resultado; sin embargo la eliminatoria, ni mucho menos, está sentenciada. Mucho debemos luchar en la vuelta si queremos seguir en esta competición.

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