Idéntico horario al de nuestras habituales citas ligueras pero novedosas instalaciones para la disputa de la jornada 21ª de la competición doméstica. Las Lagunillas son instalaciones de reciente inauguración, donde realizamos los entrenos, pero que nos perjudican para el desarrollo de los partidos ligueros, al ralentizar el juego el estado del cesped.
De salida, rotaciones respecto a los últimos partidos, así comparecían Antonio en portería, con Pepelu y Alberto en posiciones defensivas, Antoñín en la manija, con Alvaro y Jairo en bandas, para dejar a Javier la punta de ataque.
Rápidamente cobrábamos ventaja, en el primer minuto de partido, una internada de Alvaro era aprovechada en segunda instancia por Jairo, quién llegaba pefectamente desmarcado al segundo palo para introducir el balón en la portería. El gol no amilanó al Marmolejo quién en el tres pudo conseguir el empate. Afortunadamente el esférico fue repelido por el poste, una vez que el delantero visitante había superado a Antonio en la salida.
A pesar de la victoria final, el Marmolejo es un equipo que siempre nos crea problemas, por su juego directo y por la corpulencia de algunos de sus jugadores, lo que principalmente los hace peligrosos a abalón parada. En este sentido el trencilla de turno nos castigó en exceso al señalarnos, al menos, cinco faltas en contra. Cobradas sin duda por su "gran colocación" en el centro del campo con las manos metidas en el bolsillo. Por fortuna ninguna incidencia tuvieron ese ingente número de faltas en el marcador.
Tras el gol, en el cinco realizábamos otra buena jugada que finalizaba en nueva internada en banda. Sin embargo, en ésta ocasión, el centro de Alvaro era atrapado por el portero visitante. En el ocho pudimos ampliar nuestra renta, cuando Antoñín, tras buena triangulación, disparaba por encima del travesaño. En el trece era Pepelu el que remataba alto. La verdad es que el balón acabó fuera del campo, por mor de la falta de redes en el perímetro del campo. Lo que a la postre acaba en la basura eran las zapatillas del pobre Pedro al recoger el balón en el barro. Al minuto siguiente, se invertían los papeles y una buena jugada de Jairo no era aprovechada por Alvaro en el mano a mano.
Corría el quince cuando Alberto realizaba nuevo campo a la americana. Cuatro dentro y otros tantos fuera. Moisés, Antonio Manuel, Manu y Francis sustitutían a Alberto, Antoñín, Alvaro y Javier. Recomposición total y el equipo quedaba con Pepelu y Moisés en defensa, Manu al timón, con Jairo y Francis en bandas y Antonio Manuel en punta.
Dos de los recien incorporados eran los protagonistas en el dieciocho de la jugada que propició el segundo de los nuestros. Moisés lanzaba un gran pase en profundidad a Antonio Manuel que definía con clase y tranquilidad para ponernos en franquicia. En el veintitrés se pudo ampliar, aún más, la ventaja, cuando el tipo lejano de Moi obligaba al portero a lucirse repeliendo el esférico a corner. Cierto es que en el veintininco el Marmolejo pudo acortar distancias, cuando superado Antoñín el balón, antes de entrar, era despejado por Pepelu, con la mala pata que golpeaba en Moi saliendo a milímetros del palo. El corner subsiguiente era botado sin consecuencias. Al minuto siguiente se cumplía la máxima del fútbol, el que perdona lo acaba pagando. Manu recogía el balón para habilitar a banda a Francis y el guante de su pierna izquiera y la ratonería de Jairo con la testa hicieron el resto. Tres a cero y al descanso.
El descanso se prolongó, a pesar del frío reinante, de manera incomprensible durante quince minutos. El arbitro exhausto por el esfuerzo realizado (sic) necesitaba oxigenarse fumándose un cigarrillo en el vestuario. Ver para creer.
En la reanudación comparecían Carlos en portería, Alberto y Manu en defensa, con Antoñín en la manija, para abrir en bandas a Alvaro y Antonio Manuel y dejar en punta a Javier.
Precisamente Javier finiquitaba, sino lo estaba ya, en encuentro, cuando en el minuto cinco de la segunda parte recuperaba sus sensaciones. Había deplegado su buen juego de espaldas, pero no había tenido oportunidad de sacar "su zurda" a pasear, haciéndolo desde la frontal, poniéndola al palo izquierdo fuera del alcance del cancerbero visitante. Nuevamente Javier, en el seis, pudo ampliar la renta, cuando toco mordida la pelota en el remate de un centro de Antonio Manuel.
El partido estaba loco. En el siete, un corner, mal botado por nuestra parte, acabó en una contra del Marmolejo que finalizó con una gran y valiente intervención de Carlos. Al igual que la primera parte un fallo del Marmolejo era el preludio de un nuevo gol nuestro. Si bien antes, un gran pase de espaldas de Javier a Antonio Manuel y un preciso centro de éste, no era aprovechado, en franca posición por Antoñín en boca de gol. Como hemos dicho anteriormente esa jugada fue el precedente en el doce del quinto de la tarde, cuando Antonio Manuel en gran desmarque aprovechaba el pase de Manu para anotar, al recoger el mismo el rechace del portero.
Con solución de continuidad se producían los primeros movimientos en el banco. Alberto y Alvaro dejaban su lugar a Moisés y y Francis. Posteriormente en el quince Jairo y Pepelu hacían lo propio con Manu y Javier. Los cuatro reincorporados conectaron en el diecicisiete para armar una buena jugada que finalizó con un preciso centro de Francis que no remató Antonio Manuel por milímetros. Del seis cero al cinco a uno. Una falta del jugador del Marmolejo no señalada por el arbitro propiciaba un buen disparo del jugador visitante lejos de alcance de Carlos. Corría el diecinueve.
El partido languideícía. Alberto en el veinte sustituía a Antonio. Alberto anotaba en el veintiuno un inexistente penalty señalado sobre el piscinazo de Francis. Hasta el final Moisés en el veintidós era remplazado por Manu y, al minuto, era Alvaro el que sustituía a Antonio Manuel.
Seis a uno, tres puntos más y a un paso de La Andaluza. Todo eso os lo contaré en la próxima entrada.
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