Ciertamente, tras el traspié de la pasada semana, era importante, para la autoestima del equipo, conseguir la victoria. Lo más importante fue la manera de conseguirla, principalmente por el buen juego exhibido en la segunda mitad, donde retomamos la fluidez en el movimiento del balón y en la busqueda del espacio libre.
Por primera vez, constante la temporada, nos desplazábamos en autobús, hacia el municipio de Torreperogil, donde nos enfrentábamos, al Sabiote Atco. Viejo conocido de la pasada temporada que la próxima, por mor del descenso, militará en segunda provincial, a pesar de contar un buen equipo que seguramente estaría, en el próximo ejercicio, en la parte noble de la tabla. Sin embargo, este año, le ha pesado sobremanera contar con una plantilla de primer año - excepto el portero -.
De salida comparecían Antonio en portería, con Alberto y Pepelu en defensa, dejando a Manu el timón, con Alvaro y Jairo abiertos en banda y Javier en punta de ataque. Rápidamente nos pudimos adelantar, tras una buena triangulación, el balón llegaba a banda derecha, donde Alvaro disparaba al palo, cuando Javier o Manu llegaban en inmejorable posición para remachar a la red de haber puesto el balón a la llegada de estos. En el minuto cuatro el Sabiote lanza a puerta merced a un golpe franco botado sin consecuencias. En dos minutos rompíamos el partido. En el ocho un robo en el centro propiciaba una contra, donde la posición abierta de nuestras bandas y la fija de Javier, hizo posible que Pepelu controlara y guiara hasta la frontal donde lanzó un buen disparo lejos del alcance del portero. Con solución de continuidad, en el nueve, Javier aprovechaba, como suele ser habitual cuando le dejan maniobrar, un balón suelto dentro del área para batir irremediable al portero del Sabiote para ponernos en franquicia en el marcador.
Nuevamente, sin consecuencias, el Sabiote disparaba a puerta, en el diez, a través de un balón parado. En el once se movía el banquillo Javier y Manu dejaban su lugar a Bolivar y Antoñín. En el quince, todos los componentes de la plantilla habían disfrutado del juego debido a un nuevo doble cambio. En esta ocasión dejaban el campo Alberto y Alvaro siendo remplazados por Francis y Antoñín. El control del partido era total por los nuestros, pero el juego no era todo lo preciso y fluido que deseábamos. A pesar de ello la calidad suele salir a pasear y en el veinte, tras un robo defensivo Moisés habilitaba al espacio a Francis, quién regateaba al portero y, milímetros antes de que el esférico saliera, sacaba un preciso centro, rematado con la testa por Jairo quién certeramente había seguido la jugada. Corría el veinte de la primera parte y vencíamos por cero a tres. Antonio Manuel pudo en cuatro minutos anotar otros tantos goles. En el veinintuno lanzaba al lateral de la red, tras el despeje del porterior. Por milímetros no cazaba el preciso saque de esquina botado por Antoñín. En el minuto siguiente, tras el cambio, como no, doble producido (Manu y Javier regresaban por Pepelu y Jairo) debajo de la línea, no sabemos cobo, no atinó a introducir el esférico en la red y en el veintincio lanzaba al palo en buena incursión por la banda. En la segunda mitad se iba, sin duda, a resarcir. El partido languidecía en su primera mitad, con la tranquilidad del marcador y, sobre todo, con el sosiego que nos deparaba nuestra superioridad en el campo. Cornejo en el veintinueve abortaba el primer acercamiento del Sabiote con una veloz salida.
En la reanudación, en el coqueto campo de Torreperogil, comparecían Carlos en portería, con Alberto y Antoñín de pareja de baile en defensa, Moisés en la manija con Francis y Alvaro abiertos a banda y Bolivar en punta de ataque.
Esta segunda parte, como quedaba reflejado al principio, hemos recuperado la fluidez del juego y el toque de balón. Quizás hemos creado menos ocasiones de gol que en la primera mitad, porqué la consigna era el toque, obteniendo la calificación de notable alto en esa suerte. El Sabiote Atco. corría y corría tras el balón sin conseguirlo al ser monopolio de los nuestros, quienes sabedores de su superioridad no han querido hacer más sangre de cara a gol. Partidos, como el de ayer, son muchos los que nos esperan en la próxima temporada, donde en el aspecto físico no existirá tanta descompensación y el toque debiera ser nuestra principal arma de cara a desequilibrar los partidos.
En el primer minuto, sino estaba ya decidido el partido, finiquitábamos el encuentro. En los primeros quince minutos, Francis y Antonio Manuel se asociaron e hicieron un roto al Sabiote Atlco. Como se ha expuesto en el primer minuto, Francis se internaba en banda izquierda, la ponía "rica" y Antonio Manuel, sin dejarla caer, la empalaba de esplendida volea al fondo de la red. En el cuatro, era la defensa la que contemporizaba, tocaba tranquilamente la pareja de baile de las dos A - Alberto y Antoñín -, para que llegara a Alvaro, quién habilitaba a Moisés, éste no repetía y, volviendo sobre sus propios pasos la daba a Francis, quién la ponía "rica" para que Antonio Manuel anotara el quinto de la mañana. Corría el minuto cuatro.
En el nueve, primeros cambios, Manu y López sustitutían a Antonio Manuel y Moisés. Los cambios no alteraban el panorama. Al reves, se mantenía la intensidad, el juego y el momento "feliz" de Francis. En el trece, creo que nos suena, buena triangulación que acaba en banda izquierda. ¿Cómo acaba la película? si, así finaliza. Francis - Mr. catering - la pone y, en esta ocasión, Alvaro en el segundo palo la empuja a la red, para hacer el sexto.
En el quince cambio de bandas, Francis y Alvaro dejaban su lugar a Pepelu y Jairo. Al igual que en la primera mitad, al ecuador del tiempo todos los integrantes de la plantilla se habían sentido protagonistas del juego. Del Sabiote Atco. en las inmediaciones del área nada se sabía, sólo se contabilizan dos o tres disparos lejanos solventados con seguridad por Carlos. En el veinte Antonio y Alberto, con el deber cumplido, se retiraban dejando su lugar a Bolivar y Moisés. En ese instante y hasta el final del partido, al margen de Carlos, Pepelu y Moisés jugaban en posiciones defensivas, Manu en el centro, con Bolivar y Jairo en bandas y Javier en punta. Dos nuevos goles ibamos a anotar. En el veintiuno era Bolivar, también en banda izquierda, quién la ponía para que Manu, nos dejara la especialidad de la casa, lanzando un fortísimo y ajustado lanzamiento que hizo estéril la estirada del portero subiendo el séptimo al luminoso virtual. En el veinticincico Bolivar completaba el hat trick de jugada personal, anotando el octavo de los nuestros. En el veintisiete, antes de finalizar el partido, Manu pudo hacer el noveno, pero en esta ocasión su disparo se topo con la buena parada del cancerbero del equipo local.
En definitiva buen resultado para la autoestima del grupo y regreso, junto con nuestro buen amigo Manolo, en su bus hacia la capital del Santo Reino.
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