Para finalizar el macropuente de la Constitución/Inmaculada el calendario nos había deparado una salida complicada al municipio de Bailén para enfrentarnos al equipo de la localidad. En los comentarios del café durante los entrenos y después del partido de ida, todos habíamos coincidido en lo rocoso y aguerrido del Bailén, lo que sin duda se plasmó sobre el campo.
De salida comparecían Carlos en portería. Alberto y Antoñín en defensa, con Moisés en la manija, las bandas eran ocupadas por Antonio Manuel y Francis para dejar a Javier la punta de ataque.
La primera parte fue de lo peor de la temporada. El Bailén nos superó, sobre todo en los primeros quince minutos, en presión, anticipación y juego. En los cuatro primeros minutos, el rival pudo anotar por partida doble. En el minuto dos, una pérdida en el centro, propiciaba una contra bien llevada por el Bailén y mal culminada, por fortuna, por su delantero, cuando tenía una posición inmejorable para batir a Carlos. En el minuto cuatro la diosa fortuna se alió con nosotros en forma de palo, al repeler el esférico lanzado.
En términos pugilísticos igualábamos en oportunidades al equipo local en el siete, cuando Javier, aprovechando un buen servicio en banda de Francisco, lanzaba y el portero local realizaba una magnifica parada al sacar la manopla y desviar el balón palo, restableciéndose rápidamente de su posición para sacar nuevamente el disparo de Antonio Manuel.
En el nueve, nos adelantábamos, merced a una jugada de "listos" de Alberto y Antoñín, culminada por Javier. Cuando el equipo rival pensaba en el centro directo de la falta pitada a nuestro favor, Alberto habilitaba en banda a Antonio quién colaba un preciso centro a Javier. Sin embargo, el gol no nos tranquilizó ni nos asentó en el campo, quizás porqué el Bailén rápidamente lograba en empate. En el doce, realizábamos en defensa una falta fruto de poca concentración, toda vez que el delantero se había quedado sin posición de peligro. El lanzamiento del golpe franco entró como un obús en la portería de Carlos. Antonio Manuel dejaba su lugar a Alvaro
El equipo acusaba el golpe. Los espectadores bulliciosos en su animar e insultos a la capital metían su presión. Carlos nos salvaba en el quince realizando una parada estratosférica a mano cambiada. En el quince Manu cogía el centro al sustituir a Moisés. No nos hacíamos con el control del partido y a pesar de no contabilizarse ocasiones de gol, el Bailén daba sensación de dominio y peligro. Seguíamos moviendo el equipo. En el diecinueve Bolivar regresaba por Francis y en el veintiuno era Moisés el que regresaba por Alberto.
Los tres últimos minutos de la primera parte se pueden resumir en "de lo que pudo haber sido a lo que realmente fue". En el veintisiete, después de cincuenta y siete partidos, nos era pitado un penalti. Quizás la falta de costumbre en ese "arte" motivó que fuera marrado por Antonio Manuel al lanzarlo al travesaño. En el colmo de las desdichas Javier cazaba el rechace y lo enviaba, nuevamente, al larguero. Para rematar el infortunio el Bailén nos cazaba en una contra y en un cálculo erróneo del bote del balón, dejábamos este en inmejorable posición para que el hábil delantero local batiera por alto a Carlos en su desesperada salida. Dos a uno al descanso, tocaba remontar.
Arenga del tandem técnico, ante la ausencia de Alberto, Mon tuvo la gentileza de acompañarnos en esta aventura. En la segunda parte de inicio salían al terreno de juego Antonio en portería, con Alberto y Pepelu en defensa, para dejar el timón a Antonín, con Alvaro y Francis en bandas y Antonio Manuel en punta de ataque.
La segunda parte fue diametralmente opuesta a la primera en lo que a tensión y garra se refiere. El dominio fue absoluto de nuestras huestes. Si bien ese dominio no se traducía en ocasiones de gol, si era visible en el terreno de juego, el equipo local no llegaba a nuestras inmediaciones y en las contadas ocasiones en las que lo hizo se encontró con las rápidas salidas de Antonio, fruto de su gran concentración.
Lo dicho durante los diez primeros minutos, dominábamos territorialmente, pero no materializábamos ocasiones. A mayor abundamiento aquellas que teníamos, eran abortadas por decisiones poco acertadas del trencilla de turno. En el nueve Francis dejaba su sitio a Javier. Así las cosas, ese tufillo casero del arbitró, salió a colear en el doce de la reanudación al pitar un fuera de juego inexistente cuando Antonio Manuel tenía una magnifica posición para logar el empate. Sin embargo para ver la igualada en el marcador no hubo que esperar mucho. En el doce Antonio Manuel lograba batir al buen portero local.
El equipo se rearmaba de moral. La defensa, con Pepelu y Alberto al mando, se estaba convirtiendo en un muro infranqueable y el Bailén ya no realizaba esa presión tan agobiante de la primera mitad. Con la igualada en el marcador, el equipo siguió serio, cierto es que no teníamos la fluidez en el juego de otras ocasiones, pero como en La Carolina el partido se debía ganar desde la actitud y el saber competir. En eso, al igual que en otras facetas del juego, hemos crecido notoriamente desde principios de temporada. En el diecisiete consumábamos la remontada merced merced al gol de Alvaro.
El equipo había efectuado un denodado esfuerzo por lo era preciso oxigenar el mismo. Alvaro solicitaba el cambio y en el diecinueve Manu lo sustituía. Antoñín dejaba su lugar en el veinte a Moisés. Los recién entrados rápidamente se pusieron el mono de trabajo y posteriormente se erigirían en protagonistas del último gol del partido. Antes Pepelu dejaba su lugar a Antoñín en el veinticuadro. Precisamente un balón de Antonio era luchado hasta la extenuación por Manu. La fe del iliturgitano hizo que cazara el balón, milímetros antes de que rebasara la línea y pusiera el balón para que Moisés anotara el cuarto, gracias al gesto solidario de Javier que pudiendo romper el balón, dejo que éste mansamente entrara en las redes. En el veinticinco Javier dejaba su lugar a Jairo y Antonio Manuel a Francis.
Solidaridad es la clave del éxito alcanzado hasta ahora. Lo colectivo está primando sobre lo individual y esa debe ser la premisa y el camino a seguir, máxime en esta dura segunda vuelta que nos espera. Por ello os solicitamos esfuerzo y comprensión en la complicada toma de decisiones.
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