domingo, 11 de octubre de 2009

A.D CAROLINENSE 2 - FUNDACION REAL JAEN 2: SUDOR Y LAGRIMAS

Partido de infarto el que disputábamos el pasado viernes en el municipal Tolo Plaza de La Carolina, donde rendíamos visita al equipo local. El Carolinente está invicto, según nos comunicaban desde hace dos temporadas en su feudo, donde se han hecho fuertes, en primer lugar por su calidad y en segundo lugar por su mayor pericia en la superficie terriza.
Sabíamos la dificultad del partido, al igual que todos los que nos restan en esta temporada donde los equipos nos ganan por físico, pero no por calidad, con el balón en el piso, ningún equipo ha demostrado ser mejor que los nuestros, salvo el Real Jaén donde se impuso su mayor pegada.
De salidad el mister disponía a Carlos en portería, con las dos A en línea defensiva - Alberto y Antoñín -, Javier en el centro, con Francis y Pepelu en bandas para dejar a Antonio Manuel la punta de ataque.
Los cinco primeros minutos fueron de tanteo, dos acercamientos, uno por equipo y un disparo de Francis sin consecuencias fueron en haber del caudal de juego que nos depararon los dos contendientes. En el minuto 6 se produce el primer cambio del partido Moisés ocupaba el lugar de Pepelu pasando Antonio Manuel a banda derecha y Javier a su puesto natural, dejando a Moi, igualmente, su hábitat en el centro del campo. En el siete Francis, en posición forzada, no pudo habilitar a Javier quién se encontraba en inmejorable posición. En la contra siguiente, no supimos, en primera instancia, despejar con contundencia el balón y no pudimos, ulteriormente, parar al delantero local, quién tras gran jugada en la línea de cal puso un pintiparado esférico para que su compañero pusiera el balón en el palo opuesto haciendo imposible la estirada de Carlos.
Acusamos el gol en contra. Pero acusábamos, más aún, nuestra idea de jugar el balón en una superficie donde prima la irregularidad del bote lo que motivó un cúmulo importante de controles defectuosos. Epíteto del que debemos impregnar la decisión del trencilla de no cobrarnos una pena máxima en el trece cuando Antonio Manuel era golpeado en el pie de apoyo al disponerse a disparar en el área chica. Precisamente Antonio Manuel dejaba su lugar a Alvaro.
Cuando llegábamos al ecuador de la primera mitad, el Carolinense, en golpe franco, disparaba al travesaño; si bien el balón era previamente despejado por Carlos, en una buena intervención de nuestro cancerbero. Manu ocupaba el sitio de Francis en el dieciséis, pasando Moisés a jugar en banda izquierda. Antonio Manuel regresaba en el dieciocho por Javier. Nuestros mejores minutos de esta mitad hay que localizarlos entre el dieciocho y el veinticinco, donde contabilizábamos una gran oportunidad en el veintidós, al pasearse en área chica el balón puesto por Antonio Manuel y sendos tiros de Moises y Antonio Manuel en el veintitrés y veinticuatro. Precisamente Bolivar dejaba su sitio a Jairo. En ese instante todos los jugadores de campo habían saldado al terreno de juego, mientras que el Carolinense, sólo había realizado un cambio, lo que pone en valor la amplitud de nuestra plantilla.
En el descanso hubo "lasartina", dando sus frutos las recomendaciones cursadas por Alberto. Respecto al equipo inicial un sólo cambio Moisés ocupaba el lugar de Alberto. Así Carlos en portería, Antoñín y Pepelu en defensa, Moises en la manija con Antonio Manuel y Francis en bandas dejando a Javier López en vanguardia.
La segunda parte fue de las que hacen afición, jugada de poder a poder entre los dos equipos, con absoluta deportividad, sin que existiera un mal gesto o una fea entrada, a pesar de la garra y el empuje demostrado por todos los jugadores. Al igual que la primera parte, los cinco primeros minutos fueron de tanteo, solo dos disparos de libre directo rompieron la monotonía.
Ahora bien en el siete, dejábamos mudo el Tolo Plaza, cuando una buena triangulación era aprovechada por Francis para hcer su primer gol de la temporada y poner el empate en el luminoso virtual. Ahora quién acusaba el gol fue el equipo local y constante los cinco minutos siguientes pudimos adelantarnos en tres acciones protagonizadas por Javier, quién en el ocho disparaba a las manos del portero, en el diez, de cabeza lanzaba a la base del largero y en el once, tras saque de esquina, nuevamente de cabeza, cruzaba en exceso. En el trece Manu regresaba al campo en lugar de Javier, pasando Moi a banda derecha, Bolivar a la punta y Manu al centro del campo.
Lo bonito de esta categoría y de enfrentarnos a equipos de un año más de edad, es el aprendizaje que se acumula, todos los partidos nos ofrecen un reto. Este nos ha deparado la necesidad de remontar dos goles, puesto que El Carolinense en el catorce, en su primera aproximación, merced a un saque de esquina mal defendido colectivamente, hacía el segundo. Tocaba remontar. En el dieciséis se oxigenaba el equipo Pepelu era remplazado por Alberto y Francisco por Alvaro.
Nuevamente en los minutos dieciocho a veintidós acumulábamos dos nuevas ocasiones para hacer la igualada. Antonio Manuel en jugada personal, tras dejar atrás a dos defensores, al disponerse al golpeo, vió como el balón tropezaba en el apoyo y marraba su franca posición para anotar. Seguidamente Manu se precipitaba, al disparar desde lejos un balón que pudo hacer efectivo mucho más cerca de la frontal. En el veinticinco Francisco y Javier volvían al terreno de juego en lugar de Alvaro y Antoñín, se tocaba arrebato. Antonio quién había salido por Carlos en el cincuenta quedaba de libre, Alberto como único defensa, Manu por delante, Moisés y Francisco en bandas, como extremos, para dejar a Antonio Manuel y Javier en punta de lanza.
El Carolinense acusó este nuevo posicionamiento y se encerró en su área, a pesar de lo cual, salieron dos veces a la contra, bien abortadas por Alberto, quién además se erigió en impovisado asistentes de los delanteros. En una de esas, el defensa del Carolinense, despejaba desde el suelo, pitando el trencilla libre indirecto. Francis la tocaba y Antonio Manuel ponía el balón en la misma escuadra. Bolivar lloraba de alegía se iba a buscar a su padre, todo el equipo acudía detrás del goleador para su celebración. Era el minuto cincuenta y nueve
Con solución de continuidad al gol, el partido iba a deparar una jugada de infarto, el equipo local estaba presto en el saque, el visitante en una banda, celebrando el gol; algunos jugadores dentro del terreno de juego, otros fuera de él. Lo cierto es que como un ejercito el Carolinense rápidamente invadía nuestro campo, nuestras huestes reaccionaban y sólo Alberto y Manu opusieron algo de resistencia al Carolinense, esa mínima resistencia y la buena salida de Antonio hizo que el delantero marrara la oportunidad y estrellara el balón en el palo.
La jugada, reglamento en mano, no admite interpretación, debió ser anulada, al existir jugadores fuera del terreno de juego. Pero, como esos famosos dibujos animados, no se vayan todavía, aún hay más. Con el tiempo cumplido un golpe franco a favor del equipo local, ponía más dinamita en los maltrechos corazones de nuestra hinchada, pero afortunadamente Antonio despejaba de puños y Antoñín, quién había sustituido a Manu, lanzaba el esférico fuera del terreno de juego y con ello moría el partido.
Felicitar a ambos equipos y agradecer a la directiva del Carolinense el buen trato dispensado. Lo siento pero me voy a la feria a celebrar nuestro empate y la victoria del Real Jaén que falta nos hacía. Objetivos: Nosotros a la ¿andaluza? y el primer equipo a segunda.

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